EL AMOR QUE EMANA
¡Cuánto silencio guardas, Jesús!
Eres inmenso, majestuoso
cual Rey del universo.
Pero tu silencio me espanta.
No sé si te conozco
o si todo fue un sueño de escarcha.
Vives en mí secretamente
hiriéndome con tu tristeza.
Nada se iguala a tu hermosura,
me enamoro de ti al recordarte.
Ningún pintor ha podido señalar
la belleza de tu mirada,
el amor que emana
es penetrante melodía
que a mi alma acompaña.
Quiero volver al abrigo
de tus brazos,
de tu imponente manto.
Cúbreme con tus ojos protectores,
y nunca me abandones.
INGRID ZETTERBERG
Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo