ESO ERES MI JESÚS
Te tengo suavemente
como un fuego
que consume mis lágrimas
mi amado Ruiseñor.
Eres el que recoge mi alma
despojada en el camino
de toda virtud.
Eres mi Dueño eterno,
el que adorna mis vestidos harapientos,
el que me unge de aceite nuevo,
el que ha colocado un cinto celeste
en mi cintura.
Eres el que llora con mi dolor,
el que me regala la poción
más dulce del amor.
Eres el que colocó en mi diestra
un brazalete de oro y plata
y ha ceñido sobre mi frente
la corona del triunfo sobre el mal.
INGRID ZETTERBERG
Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo
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