LO QUE SACIA
El hambre espiritual
devora.
Es un dolor que se agita
hasta arrancar
la substancia de los huesos.
No hay sosiego
caminante,
aunque hurgues en el placer.
Sacia tu hambre en la luz
que emana de Aquel,
aunque duela,
porque lágrimas
surgirán al andar.
Y vendrá la duda
irascible, y soplará
sobre tu recién
conquistada paz.
Y sufriendo en la batalla
hallarás
la fortaleza de tu alma
en su Ser.
INGRID ZETTERBERG
Derechos reservados
(Hambre espiritual, es hambre de Dios)
Un poema profundo y excelente.
ResponderBorrarMuy bueno.
Un beso.
Gracias Amalia por recorrer mis versos y dejarme tan bello comentario y comprensivo. Un abrazo.
BorrarBoa tarde de Sexta-feira e bom final de semana minha querida amiga Ingrid. Obrigado por seus textos maravilhosos.
ResponderBorrarGracias querido amigo Luiz por visitar mis versos y dejarme tan hermosa huella. Un abrazo.
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ResponderBorrarQue su maor nunca nos falte y aunque a veces sentimos esa ausencia propia del ser humano, nuestra alama siempre se consolará en El.
ResponderBorrarUn abrazo.
Es verdad, mi estimada Meulen, siempre él será nuestro consuelo y paño de lágrimas. Lo amamos.
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