HACIA TI VENGO
Vengo hasta tu umbral
para morirme en ti
y ofrendarte el aceite de mi oración.
Vengo con pasos vacilantes
porque ignoro si soy digna
de tu celeste mansión.
Pero te adoro alumbrada por tu luz,
te extraño, y te pienso...
Vengo a derramar mi esencia
sobre tu frente amada,
en silencio.
Un cántaro de oro
llevo en mi hombro,
repleto de esmeraldas, zafiros y brillantes
para deslizarlas en tus cabellos
cual una ofrenda amante.
Vengo hasta tu templo
para entregarte
las flores que nacieron en mi pecho,
para ungirte y coronarte
con mi blanco velo.
INGRID ZETTERBERG
Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo
Derechos reservados

No hay comentarios.:
Publicar un comentario