jueves, 13 de enero de 2022

El juego


 EL JUEGO


Todo es juego,
y en tu voluntad
escucho mi calma.

Como a un pájaro
silencioso,
tú me has dado este canto.

Amado,
tú creaste este juego
en negro y en blanco,

pero a mí
me has dado el azul
para seguir batallando.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Padre celestial.

Dueño de todo

 



DUEÑO DE TODO


Canción
que nunca me dejas,
contigo
todo está olvidado.

Solitario amigo
que me acompañas
por senderos vírgenes.

Como el amanecer
tu amor
es tranquilo.

Dueño de todo,
que te acercaste
por el filo de la tarde

con tu inocencia
encerrada
en la brisa,
¡Al fin te conocí!

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús

¿Porqué te vas?

 



¿PORQUÉ TE VAS?


¿Porqué te vas
de mi ventana?
cuando ya te había
capturado mi alma?

Aún te siento
entre el ciprés
y la acacia,
con el ansia
abundando en los ojos.

Venías
acercándote a mí
desde lejos.
Venías desde siempre,

venías
desde no sé nunca,
y quise coronarte
con mis besos.

De pronto
cae la tarde
sobre el mundo,
y tú te vas.

En el espejo del agua
una luz se agita,
y vuelvo a mirarte
entre la sombra y el mar.
El alba se pasea sobre mí.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

Manantiales eternos




 MANANTIALES ETERNOS


Ya viene la felicidad
a grandes voces,
voy a cruzar los ríos
por tu amor.

Ya vienen tus llanuras
extensas para mí,
y volaré como un ave
hacia tus manantiales eternos.

Hacia tus puertas abiertas
correré,
y no miraré hacia atrás.

Dorado mío,
encendido como un sol,
tú me llamas hoy;
inocente y claro
arroyo mío.

En ti
mojaré mis ansias
y nos verá la brisa
consumir las alegrías.

Te buscaré suavemente
entre los lirios
y olvidaré la oscuridad.

Llegaré a tus azules bosques
cantando,
y cuando tú me beses,
callaré en paz.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús


martes, 11 de enero de 2022

Háblame


 HÁBLAME


Tú me hablas,
yo te escucho.
Tiéndeme en tu regazo
y unge
mi cansada frente
con el aceite
de tus manos.

Yo toco tu puerta,
tú me abres.
Inocente mío
deja que yo muera
con tu muerte,
deja que yo viva
por tu sangre,
y pasearé contigo
por tus prados, y,

¿Quién eres tú
sino el que amo?

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús

Y somos


 Y SOMOS


Hermoso mío,
no me dejes.

Todo mi llanto
es para ti.

Todos tus secretos
son lejanos y míos.

Y somos en esta tarde
sosegada,

el uno en el otro
como un alma en soledad.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

El vuelo de las flores


 

EL VUELO DE LAS FLORES


Nada es como tu amor
mi Dios amado.
Déjame cabalgar hacia ti
entre suaves bosques
de plumas.

¿Para qué mirar
los lirios
y crisantemos del alba?
Si tú me llenarás
de inaccesibles flores
nacidas de tus manos,

y volarán hacia mí
iluminadas,
el día en que me vaya
taciturna
y silenciosa.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Padre celestial

Luz de fondo

 


LUZ DE FONDO


La vida es
un pedazo de ti,
y en las hojas secas
te busco.

A veces sólo tengo
estos hallazgos
de tu luz
entre paredes
inapropiadas,

en noches cerradas
como esta,
en que el invierno
avanza sobre mí,

y el otoño
se guarece en mi alma
como un niño
solo y vencido.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

El encuentro


 

EL ENCUENTRO


El vuelo
de tu música
se agiganta
en la oscuridad.

Estoy viviendo
el triunfo solitario
de nuestro encuentro,
y llena de adioses
voy hacia ti.

Se enreda tu música
en mis cabellos,
y como la tarde,
me besa tu luz
al caminar.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

Si me olvidas




 SI ME OLVIDAS


Si no extiendes tu brazo
sobre mí,
se acabarán mis versos,
y me iré sobre los campos
sin regreso.

Ya no ando
entre los brillantes charcos,
que inocentes
salpicaban mis pasos.
Perderé mis poemas
sobre los secos collados.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

A tu luz

 


A TU LUZ


Como un velero
ardiente, te alejaste
de mi puerto.

Y te fuiste
navegando
hacia otra orilla.

No te veré hoy
amanecer
en mis pasos.

Tu luz
se irá marcando
otro camino.

Y yo me iré
herida de sombras
de no verte.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús

Le escribiré


 

LE ESCRIBIRÉ


Mi Cristo
es un Espíritu sagrado,
en espera,
en celo
y en calma,

que ausculta
vigilante
mi razón de ser.

Que viene a escondidas
y me abruma de silencio,
y tiene tantas ansias
como mi alma.

Todos mis días
le escribiré torpemente
mis notas de alegría
pobladas de tristeza.

Y no me pregunten
el porqué de mis lágrimas,
si él me ha dado
este amanecer
en plena tarde.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

domingo, 9 de enero de 2022

Tu sentir

 


TU SENTIR


Unas gotas,
una breve llovizna de luz
ha tocado vagarosa
mi alma.

Se deslizó de tu sentir,
de los colores de tu aura
y me impregnó
de tus suaves palabras.

Tu corazón quiere sentirme,
y yo te ofrezco anonadada
un soplo de mi espíritu
para vibrar contigo
en armonía dichosa.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús

Tu divina voz


 

TU DIVINA VOZ


Tantos sueños se han ido ya,
sueños que no logramos alcanzar.

Oh amor de mi vida,
¿qué fue del pajarito cardenal?
aquel que tú enviaste para mí,
y en su danza de alas finas
capturó para siempre mi corazón?

Y hoy que regresas tan solo y cansado
en esa melodía del dolor,
me hablas tan quedo de tu suave
presencia, de tus lánguidas manos
que aún anhelan
secar estas lágrimas de ausencia.

Amor dime, ¿en qué lugar del tiempo
te quedaste?
¿En qué rincón del ayer, me ocultaste
tu sonrisa? Tu suave acento se apagó,
tu mirar se ha marchado.
Ten piedad, no me dejes sin tus pasos,
quiero oirte volver, en el repiqueteo
de la llovizna de mayo.

Quiero verte regresar en el canto
de las aves, quiero la esperanza
de tus alas, oh pajarillo cantor
de mis horas tristes.
Deja que la música de tu recuerdo
me embriague de tu amor,
porque va sola mi alma en el camino.

Deja que me alcance tu divina voz.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

¡Todo es Él!


 

¡TODO ES ÉL!


¡Qué oscura sensación
de vacío interior,
tras unos versos que nada son!

Escribir, ¿para qué?
Eso no calma la sed
traspasada de angustia.

Encuentro desazón
en las horas mustias
que me trae
en las alas del tiempo
mi triste inspiración.

Pero hay paz en Dios.

Y en las suplicantes flores
matizadas de vida,
de sus amadas manos,
me llama con amor
a vivir con él en comunión.

Lo que no hallo en la poesía,
lo que no me sacia en las rimas,
lo descubro suavemente
en la mística oración.

¡Que todo mi ser sea de Dios!

INGRID ZETTERBERG


Anoche me amaste


 

ANOCHE ME AMASTE


Anoche un brillo de tu luz
asomó en mi frente
y en los pliegues de mi alma
se escondió tu melodía.

Anoche en suaves ondas
te manifestaste
y en el más puro secreto,
fui tu escogida.

Anoche en silencio
me amaste
y fluías en mis lágrimas
consolando mis heridas.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

Te sueño




TE SUEÑO


En la salud
o en la enfermedad
tú vendrás a mí,
a ofrecerme
un nuevo matiz
desde el fondo del dolor.

Yo te espero a ti.
Yo siempre te sueño.
Te veo con tus blancos
nardos
regresar desde lejos
a envolverme de aromas.

Por eso te espero.
Por eso te sueño.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús 

La mansión de amor

  



LA MANSIÓN DE AMOR



He sido invitada
a la fiesta de la vida.
La cena de los frutos dulces
Dios creó para mí.

Injertada he sido
en la serena cuesta empinada
que conduce a la mansión
donde reina el amor.

Anhelo los panes repartidos,
anhelo el agridulce sabor
de la copa fiel.
Inmersa va mi alma por la senda,

que conduce a tu soberana puerta,
a tus eternos cristales,
y en todos los rincones voy buscando
un rastro de tu acento y tu voz.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

Por tu amor


 

POR TU AMOR


Estamos solos Señor,
tú conmigo
y yo contigo.
Las miradas nos lapidan
por las calles del dolor.

Vamos solos de la mano,
tú hablando por mi boca,
y llorando por mis ojos.
¡Cuánta gente enajenada
te rechaza con furor!

Se incomodan
cuando escuchan
panderetas y alabanzas
y coros entonados
tras la mística oración.

Pero yo prosigo
caminando
aferrada a ti, mi Dios,
predicando tu Palabra
fielmente por tu amor.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

sábado, 8 de enero de 2022

Aquel poema




 AQUEL POEMA


Aquel poema
que escribí
y que lastima
como sal
en una herida,

¡Me une a ti Señor!

Te amo
en aquel poema
de dolor,
porque me hace
más tuya.

¡Me une en consagración!

Aquel poema
te lo dedico,
son mis versos
más íntimos,
inspirados en amor.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

viernes, 7 de enero de 2022

¡Resucitaste!


 
¡RESUCITASTE!


Amado,
yo te vi en tu sueño.
Ya dormías
con tu cuerpo lacerado.

Tu extraña palidez
alumbraba
el recinto.

Tu rostro apacible,
tus párpados cerrados.
Y en tu paz habitaba
todo el amor.

Adoro tus manos
sobre tu pecho
horadadas,

porque tu vida santa
había sido
ofrendada,

para darle a mi alma
la eternidad.

Amado,
mis ojos han visto
la tumba del jardín
rodeada de hiedras
que silenciosas crecen.

Los siglos no pudieron
llevarse el recuerdo
de tu llagado
cuerpo
que fue guardado allí.

Inocente eres
mi amado,

el de la muerte oprobiosa,
el de la agonía cruel.

Una piedra colocaron
grande, maciza
para cubrir de oscuridad
tu sueño de tres días,

y no pudieron retenerte
ni las potestades
del infierno
ni la muerte;

porque triunfaste
sobre todo.
Y Soberano y Glorioso,
resucitaste.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

jueves, 6 de enero de 2022

La flor del cactus


 

LA FLOR DEL CACTUS


No supe del dolor
hasta que tus ojos mansos
se retiraron de mi alma.

No supe del desencanto
hasta que tus manos puras
dejaron de arrancarme
las tristezas.

Y ahora que vago
en el ancho desierto
de mis penas,

quiero hallarte
en algún oasis
ignorado.

En la flor que crece
en el cactus solitario,
quiero encontrar
la prometida esperanza,

y en el viento desértico
quiero tu voz susurrando
¡que no me olvidarás!

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús

En tu universo

  



EN TU UNIVERSO



Guarda un sitio para mí
en tu universo feliz,
que yo regresaré
de todas las batallas
donde siempre vencí.

Tú me esperarás silencioso
cuando los relojes
del mundo
se detengan al fin.

Y entonces habrán acabado
todas las tardes
de un pálido mes de Abril.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Padre celestial

¡Si pudiera entender!


 

¡SI PUDIERA ENTENDER!


Una flor solitaria
entre la hierba
y a pleno sol,
me dice callada
que allí está
tu mano presta.

Voló la semilla
y se incrustó en la tierra.

¿Qué suma de átomos,
qué misterios ignorados
en este "simple
acontecimiento",
en apariencia?

¡Si pudiera entender
que soy como la flor!
Pasajera
en el sendero
de tus huellas,
pero clavada
en la paz
de tu pensamiento;

me abandonaría
en tu descanso,
despojada del miedo.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Padre celestial

Si no me amaras




 SI NO ME AMARAS


Cada verso triste
que mi alma vierte
debo aceptarlo
resignadamente
como una necesidad.

Se sacia mi espíritu
en las letras
que me dicta tu presencia,
dulce cantor
de mirada serena.

A ti te debo esta agonía,
este despertar,
que a la vez me das la luz
y te muestras celoso
de mi lira.

De tu mano voy
en este peregrinaje
que es la vida;
y si tus ojos no me amaran,
el dolor me aniquilaría.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

Alabanza


ALABANZA


Quiero tener en mis manos
un instrumento nuevo.
Un bombo que semeje
tus hondas pisadas,
tu majestuosa 
llegada.

Quiero una marimba
en mi pecho,
que contenga mi canto;

y ser en tus miradas
la que fui
en lontananza.

Fluye la vida
como las aguas
que nunca vuelven atrás.

Quiero que me sientas
como antes,
bajo tu velo,
bajo el aguacero
de suprema piedad.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús

 

Empezar de nuevo


 

EMPEZAR DE NUEVO


¿En qué extraña fracción
de segundo
me dejaste ir?

Fue una milésima de luz
en que miré
hacia la nada,
y ya no estabas tú.

Arrastrar esta herida,
no puedo.
Vivir con ella
en cada tramo del camino,
es un constante flagelo.

Volver y desandar
lo vivido; 
y empezar de nuevo,
es mi esperanza
tras las sombras,
es tu dedo
señalando mi destino.

Es la ruta prodigiosa
que me enlaza
a morar contigo,

en lo fugaz,
en lo eterno.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

El sanador


 

EL SANADOR


Tú tienes
todo el manantial
del conocimiento.

En la hora crucial,
eres tú
el médico de médicos.

Y a tus manos me extiendo.

Hacia tu alma viajan
mis ruegos,
sanador
de mis caminos
resquebrajados y secos.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús

Ilustre caballero


 

ILUSTRE CABALLERO


Te espero.
No hay cansancio
en el tiempo,
aún estás de pie
como ilustre caballero.

Eres tú
que vives en lo eterno.
Y alargas tu mano
como benigna ofrenda,
hacia mí,
que te sueño.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesús

Nada temas




 NADA TEMAS


Era tarde.
Te busqué entre alabanzas,
y no visitaste
mi estancia.

Pero tus manos
como azucenas heridas
me buscaron,
y hallé tu sonrisa
en mi quebranto.

Tu abrazo,
tu silencio
que me habla,
diciendo:

"Nada temas,
aún guardo para ti
las gemas más pulidas
de mi alma".

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

miércoles, 5 de enero de 2022

El gozo


 

EL GOZO


En el tramo más difícil
del camino,
estabas tú

con tu inescrutable
silencio,

y soplaste sobre mí
la esperanza
de vida.

Me llenaste de un gozo
que hace mucho
no vivía,

y te amé
en la dulce convicción
de que tú
no me olvidas.

INGRID ZETTERBERG

A mi amado 
Padre celestial

jueves, 30 de diciembre de 2021

Te pienso

 


TE PIENSO


¡Qué diminuta es la vida!
¡Qué incomprensible!
¡Qué ajena!

¡Pensar que amé tanto
con ojos de niña asombrados!
Y hoy que mido el tiempo
transcurrido, y penetro
en este enorme pensamiento
que es la vida,

me hastío de este quebranto
y contemplo con ojos viejos,
la inmensidad de este misterio.

Y me pregunto llorando quedo:
¿Para qué vivo?
Y porque amarte es
mi más perseverante secreto,
ausculto tu mirar
distante, sereno;

y recostando mi rostro
reflexivo,
surcado de años,
te pienso
y resignadamente entiendo
para qué vivo.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Señor Jesucristo

La visión


 

LA VISIÓN


Ven
en esta hora callada.
Tú eres mi único bien
inalterable,
del cual nunca
estaré saciada.

Aleja de mí
ese mal sabor
de ajenas 
y oscuras palabras.

Que alumbre mi casa
tu lámpara admirable.
Esta casa
sellada en un cofre
por tus manos
deseables y mías.

Ven
en esta hora cerrada,
a mi casa guarecida
entre los pliegues
de tu blanca túnica.

Visión amada,
que mi alma no olvida.

INGRID ZETTERBERG

A mi amado Señor
Jesucristo, mi salud y bien

Nuestro privilegio




 NUESTRO PRIVILEGIO


¿Por escoger
la ruta de justicia,
y llorando 
llevar la redentora semilla,
decidieron despreciarnos?

¿Por tener a Cristo
en nuestras vidas,
y su palabra ir sembrando,
padecemos el rechazo?

Pues que sea nuestro privilegio
la aflicción que cosechamos,
entre un mundo cada día
más profano.

INGRID ZETTERBERG